Dolor crónico: cuando los analgésicos dejan de tener sentido

14 agosto, 2020

Muchas veces es difícil describir el dolor y las percepciones cambian tanto entre los pacientes que es complejo de diagnosticar. Entre todos estos padecimientos, hay un tipo que la Organización Mundial de la Salud calificó como Dolor Crónico Primario. Se trata de un tipo de dolencia muchas veces asociada a factores biológicos, psicológicos y sociales, que persiste en el tiempo y no tiene una enfermedad de base determinada.

Los diagnósticos de Dolor Crónico Primario se encuentran asociados a un trastorno emocional relevante, situaciones de estrés y producen algún grado de incapacidad.

Diagnóstico difícil, prescripción ineficaz

El dolor crónico a menudo es difícil de tratar y puede tener un impacto significativo en las personas, sus familias y cuidadores. Casi la mitad de las personas con dolor crónico tienen un diagnóstico de depresión y dos tercios de las personas no pueden trabajar debido a ello.

Nick Kosky, psiquiatra y presidente del comité de directrices del  Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención (NICE, por sus siglas en inglés), explica que las personas con dolor crónico suelen esperar un diagnóstico claro y un tratamiento eficaz. Pero su complejidad, y el hecho de que tanto los médicos de cabecera como los especialistas encuentran el dolor crónico muy difícil de manejar, significa que esto a menudo no es posible.

“Este desajuste entre las expectativas y los resultados del tratamiento puede afectar la relación entre los profesionales sanitarios y los pacientes, una posible consecuencia de lo cual es la prescripción de medicamentos ineficaces que resultan nocivos”, indica Kosky.

Analgésicos, mejor no

El Ibuprofeno, el paracetamol y las aspirinas son los analgésicos que más se venden en el mundo y para acceder a ellos en la farmacia no es necesario contar con receta médica. Sin embargo, los especialistas del Instituto británico NICE en la nueva Guía Clínica desaconsejan su uso en tratamientos de los dolores crónicos primarios.

De acuerdo al estudio existe “poca o ninguna evidencia” de que los analgésicos como ibuprofeno, aspirinas o antiinflamatorios opioides ayuden a mejorar la calidad de vida de pacientes con dolores de este tipo y alertan que su uso puede, inclusive, generar adicción.

Estas afirmaciones se encuentran en la pre-publicación de una nueva Guía Clínica con directrices para la evaluación y el tratamiento del dolor crónico para mayores de 16 años, que NICE está presentando desde el 3 de agosto de 2020.

¿Qué alternativas existen para tratar el dolor?

En el documento, disponible para la revisión pública y de pares hasta el 14 de septiembre, los expertos señalan que las personas con un tipo de dolor crónico primario deben recibir programas de ejercicio grupal supervisados, realizar terapias psicológicas o acupuntura.

El dolor primario suele manifestarse con una angustia emocional, malestar muscular como dolores pélvicos que permanecen durante meses y se vuelven crónicos. El estudio recomienda que el paciente reciba el apoyo y seguimiento de un profesional de la salud, que atienda a la demanda y realice el seguimiento correspondiente.

“Lo que se destaca es la importancia de una buena comunicación para atender a personas con dolor crónico. Cuando muchos tratamientos son ineficaces o no se toleran bien, es importante comprender cómo el dolor está afectando la vida de una persona y de quienes lo rodean, porque saber qué es importante para la persona es el primer paso para desarrollar un plan de atención eficaz”, indicó Paul Chrisp, director del Centro de Pautas de NICE.

Casi la mitad de las personas con dolor crónico tienen un diagnóstico de depresión y dos tercios de las personas no pueden trabajar debido a ello.

Entre las consideraciones de tratamiento enumeran desde el uso de algunos antidepresivos para personas con dolor primario crónico hasta acupuntura, una técnica de medicina tradicional china, siempre que se administre dentro de ciertos parámetros claramente definidos.

La automedicación en Argentina

La Organización Mundial de la Salud estima que más de la mitad de los medicamentos a nivel mundial se prescriben, dispensan o venden de manera inapropiada y que el 50% de los pacientes no toma sus medicamentos correctamente.

En Argentina, según un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa, 6 de cada 10 ciudadanos consumieron analgésicos o antiinflamatorios sin recomendación médica.

Los más propensos a automedicarse son los jóvenes de entre 16 y 29 años, y lo que más se consume son los que se obtienen sin receta médica: solamente la mitad de quienes consumieron analgésicos o antiinflamatorios en el último año utilizó prescripción de un profesional de la salud (53%), al igual que quienes consumieron antigripales.

Si bien el uso de antibióticos presenta una mayor tasa de receta médica (74%), un cuarto de los argentinos los consume sin indicación de un profesional.

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Tags: analgésicos | antibióticos | automedicación | dolor | dolor crónico

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