Poblaciones felices ¿Las más saludables?

felicidad
26 octubre, 2022

Más vale tarde que nunca: para medir el progreso de los países desde hace algunos años gobiernos y organizaciones internacionales comenzaron a ir más allá del Producto Bruto Interno (PBI). Se observó que el mayor crecimiento económico en las naciones ricas no siempre implica una población más satisfecha con su vida. También se trata, en otros casos, de aproximaciones a la idea de progreso más espirituales o religiosas. O del vínculo entre felicidad y salud. Así surgieron nuevos índices, como la Felicidad Nacional Bruta, el Índice Mundial de Felicidad o el Índice para una Mejor Vida. Estos indicadores buscan “medir” la felicidad de las poblaciones del mundo.

¿Qué es la felicidad?

Sin embargo, la felicidad es un sentimiento muy personal y muy difícil de mensurar. El bioquímico y monje budista Matthieu Ricard acercó una definición: “La felicidad es una profunda sensación de florecimiento, no un mero sentimiento placentero o una emoción fugaz, sino un estado óptimo del ser”.

Los índices preguntan a las personas qué tan felices son y luego tratan de asociarlo a aspectos más materiales. En el centro de esas variables aparece la salud y un mejor balance entre el trabajo y el ocio.

Dinero y felicidad: la paradoja de Easterlin

Aunque ahora se encuentra en la agenda política y diplomática, la economía de la felicidad se viene debatiendo desde hace décadas. “Su origen podría situarse en el trabajo pionero de Richard Easterlin de 1974. Hace 10 años la publicación del Informe Mundial de la Felicidad con respaldo de la ONU ayudó a la difusión de la metodología”, explica Leonardo Caravaggio, analista económico y profesor del Instituto Tecnológico de Buenos Aires.

En la década de 1970, el investigador estadounidense cuestionó la idea de que cuanto más rico sea una persona, también más feliz. Sostiene que la idea de que el dinero hace la felicidad solo es válido entre las personas que no tienen cubiertas las necesidades básicas. El derecho a tener acceso a infraestructura de salud, entre ellas.

En el corto plazo, la felicidad y los ingresos van de la mano, pero a largo plazo no existe tal relación, incluso en los países en desarrollo, concluye uno de sus trabajos.

Felicidad y salud

Una encuesta global de Ipsos detectó que en 2021 para el 54% de las personas la principal fuente de felicidad es su salud y bienestar físico y mental.

Las condiciones de vida (agua, comida, vivienda) y la seguridad personal se ubican en el segundo y tercer lugar. Tener más dinero ocupa el décimo lugar.

“En general se observa que las personas asocian la felicidad a sus ingresos, su salud y su familia. El nivel de ingresos importa, pero el aumento de los ingresos no siempre mejora la felicidad. La salud es importante para determinar la felicidad, pero también la felicidad ayuda a conservar la salud”, comenta Caravaggio.

Bután: población más feliz

Bután es un pequeño país de Asia estrechamente ligado al budismo. Desde hace algunos años promueve su indicador de Felicidad Nacional Bruta (FNB). Figura como una meta a lograr en la constitución del país, que también posee un Ministerio de la Felicidad.

Bután incorpora un concepto holístico de salud, porque no solo tiene en cuenta aspectos físicos y mentales, sino también espirituales. La única forma de medir eso es de manera subjetiva.

Pero también incluye otras variables, indirectamente vinculadas a la salud, como el uso del tiempo. “Plantean que un ser humano debería ser capaz de dividir el tiempo en tres tercios: ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para compartir con la familia, amigos y hacer acciones altruistas”, explica Wenceslao Unanue, profesor chileno experto en economía de la felicidad.

Índice de Felicidad de la ONU

El Índice Mundial de Felicidad de la ONU se centra en una sola pregunta que se le realiza a los encuestados para que califiquen su nivel de felicidad del 0 al 10.

Pero luego, un equipo interdisciplinario intenta explicar las variaciones en los niveles de felicidad de cada país en relación con seis variables más objetivas:

  1. PBI per cápita
  2. apoyo social
  3. esperanza de vida saludable
  4. libertad
  5. generosidad
  6. corrupción.

La «esperanza de vida saludable» refiere a la cantidad de años que una persona vive sana. El promedio mundial es de 63,7 años. En Argentina es de 67,1 años. Aún así Argentina figura 58º en ese ranking mundial. Mientras que Brasil, con 65,4 años de esperanza de vida saludable, ocupa el puesto 38 en el Índice de Felicidad, que está liderado por Finlandia.

En cambio, en el ranking de países de América latina según este índice liderado por Costa Rica -que figura 23º en el global-, Argentina figura en 4to lugar, por detrás de Brasil:

Índice de Felicidad en América latina

Índice de Felicidad (ONU) en América latina

Un índice más objetivo para medir la felicidad

El Índice para una Mejor Vida de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) es una forma más objetiva de medir la felicidad. Incluye 11 temas:

  1. vivienda
  2. ingresos
  3. empleo
  4. comunidad
  5. educación
  6. salud
  7. ambiente
  8. compromiso cívico
  9. satisfacción
  10. seguridad
  11. balance vida-trabajo.

En este caso, para relacionar felicidad y salud se evalúa la esperanza de vida del país (dato objetivo) y un autorreporte de las personas acerca de su estado de salud. A pesar del carácter subjetivo de este último punto, según la Ocde, funciona como buen indicador del uso que en el futuro hará la persona de los servicios de atención a la salud.

En los países de la Ocde, cerca del 68% de la población adulta dice que su salud es “buena” o “muy buena”. Y la salud figura como principal fuente de felicidad de las personas.

Felicidad para gobernar

Para Caravaggio, estos indicadores incorporan información sobre el bienestar de la población que podría perderse si solo se mira el PBI. “¿De qué le sirve a un país tener altos ingresos, si su población no está feliz? Medir el grado de satisfacción con la vida de las personas, o su felicidad, podría apuntar a un objetivo más valioso que el indicador de ingresos”, afirma.

Sin embargo, advierte que no tiene sentido mirar solo la felicidad. “Las personas podrían reconocerse como felices, sin advertir problemas sociales o personales. El reporte subjetivo de bienestar es una condición necesaria, pero no suficiente”, explica.

Por Lucas Viano @LucasViano
REDACCIÓN PENSAR SALUD
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Tags: felicidad nacional bruta | felicidad y salud | índice de felicidad | indice para una mejor vida | la paradoja de Easterlin | ONU | salud mental

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