Enfermedades cardiovasculares: contaminación, soledad e insomnio también aumentan el riesgo

29 septiembre, 2023

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la primera causa de muerte en todo el mundo con 20,5 de millones de decesos al año.

En Argentina, una de cada tres personas que fallecen en nuestro país se asocia a estas causas. “En otras palabras, fallecen alrededor de 300 personas cada día por causa de las ECV”, indica Gerardo Zapata, jefe de Unidad Coronaria del Instituto Cardiovascular de Rosario y presidente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

Todos los 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. El objetivo de esta fecha es concientizar sobre las estrategias de prevención y control de estas patologías. Los factores de riesgo más conocidos son:

  • Diabetes mellitus.
  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Sobrepeso y obesidad producto de una mala alimentación.
  • Sedentarismo.
  • Tabaquismo.
  • Consumo de alcohol.

No obstante, Zapata advierte: “En los próximos años surgirán nuevas situaciones que elevarán el riesgo de desarrollar ECV. Entre estas, se suman la contaminación ambiental y las alteraciones en el sueño que afectan a su calidad”.

Y agrega: “También la falta de espacios verdes adecuados en las ciudades para el disfrute de sus habitantes, la falta de descanso apropiado en las jornadas de trabajo y, finalmente, la escasez de actividades recreativas”.

Son factores de riesgo emergentes que la ciencia está comenzando a explorar y a asociar con patologías cardíacas. Presentamos algunas evidencias sobre cada uno de ellos.

Mal dormir

La duración y la calidad del sueño están asociados a los problemas cardiovasculares. Entre esas causas está el insomnio prolongado que aumenta el riesgo de padecer hipertensión e insuficiencia cardíaca. Los pacientes de riesgo son aquellos que duermen menos de 6 horas diarias. El insomnio también está correlacionado con un aumento de la rigidez arterial y la aterosclerosis de la arteria carótida.

Las personas con síntomas de insomnio tienen de 41% a 55% más riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria, según menciona un documento de posicionamiento para la prevención de ECV del Foro Internacional de Medicina Interna (FIMI). (https://www.medicinabuenosaires.com/indices-de-2020/volumen-83-ano-2023-s1/)

Estrés y soledad

Los factores psicosociales y el estrés se han vinculado con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares. Aunque no existan lesiones significativas en las arterias coronarias, un estrés físico o mental intenso pueden ocasionar cambios fisiológicos que desencadenan problemas cardíacos.

“Las elevadas exigencias en el trabajo generadoras de estrés incrementan significativamente el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular”, señala el documento del FIMI.

Por otra parte, está demostrado que la soledad tiene implicaciones significativas en patologías mentales y, por lo tanto, indirectamente con problemas cardíacos. La soledad puede conducir a la depresión, el alcoholismo y el insomnio, factores que aumentan el riesgo de ECV.

Contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica es otro factor de riesgo emergente. Varios estudios han detectado una relación entre la exposición al material particulado (PM) presente en las ciudades (https://www.ospat.com.ar/blog/medio-ambiente/contaminacion-atmosferica-que-tan-limpio-es-el-aire-de-argentina/) y la morbimortalidad cardiovascular.

El PM puede provocar desde un aumento repentino de la presión arterial, hasta una exacerbación crónica de la aterosclerosis. Esto se debe a diferentes reacciones que provoca el PM cuando ingresa en nuestro organismo, como un aumento del estrés oxidativo y de la inflamación.

En un estudio (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa1817364) de 652 ciudades en 24 países, se halló que, en promedio, un aumento de 10 microgramos por metro cúbico en la concentración del PM10 (material particulado de hasta 10 micrometros) se asoció con aumentos del 0,44% en mortalidad diaria por cualquier causa y de 0,36% en mortalidad cardiovascular diaria.

A su vez, los metales pesados que vuelan en el ambiente, como el plomo, mercurio, arsénico y cadmio, siempre estuvieron asociados a mayor riesgo de padecer cáncer, problemas renales o neurológicos. Pero cada vez hay más pruebas que los vinculan también con ECV.

Crisis climática

El cambio climático también puede afectar negativamente al sistema cardiovascular y tener especial impacto en los pacientes de riesgo. Uno de los efectos del calentamiento global son las olas de calor (https://www.ospat.com.ar/blog/cambio-climatico-crisis-salud-publica-argentina/). Las temperaturas extremas pueden desencadenar isquemia cardíaca, infarto agudo al miocardio o paro cardíaco.

Algunas revisiones científicas (https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)01208-3/fulltext), demuestran que las altas temperaturas pueden provocar golpes de calor, los cuales sin tratamiento terminan siendo fatales en personas de riesgo como pacientes crónicos y adultos mayores.

Mientras tanto, la exposición al frío produce aumento de la presión arterial por activación del sistema simpático, deshidratación por aumento de la frecuencia con la que la gente orina y vasoconstricción, todos estos efectos provocan eventos cardiovasculares.

Otros eventos extremos generados por la crisis climática, como inundaciones, sequías e incendios, también pueden afectar la salud cardiovascular, al elevar los niveles de estrés y otros problemas psicológicos.

Pobreza y otros problemas sociales

Las personas de niveles socioeconómicos más bajos tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y también un peor pronóstico una vez que la enfermedad se ha producido, señala el documento del FIMI.

Un contexto social desfavorable puede provocar un retraso en el diagnóstico y una menor adherencia en los tratamientos. El posicionamiento de los expertos también destaca que la discriminación y experiencias adversas durante la infancia se asocian con un mayor riesgo de ECV y peores resultados de salud.

Más recomendaciones con las enfermedades cardiovasculares

Los especialistas apuntan a sostener las medidas preventivas ya conocidas:

Sin embargo, además de esas conductas ahora los profesionales de la salud deberían estar atentos a otros factores. Estos son:

  • Cantidad y calidad de sueño para eventualmente recomendar medidas que garanticen un buen dormir.
  • Niveles de estrés para eventualmente recomendar estrategias para reducirlo.
  • Reconocer posibles agentes externos que estén afectando la salud de los pacientes.
  • Indicar cuidados especiales en pacientes de riesgo ante eventos climáticos extremos como olas de calor y fuerte presencia de esmog, entre otras.
  • Evaluar factores sociales como el nivel educativo y la cobertura social, etc.
  • Analizar la salud mental para detectar la posibilidad de que el paciente padezca de depresión o si está atravesando una situación de soledad.
Por Lucas Viano @LucasViano
REDACCIÓN PENSAR SALUD
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