Cómo proyectar planes para el 2021 sin caer en la frustración

hombre con capucha triste preocupado se tapa rostro con las manos
28 diciembre, 2020

Otro año llega a su fin y es tiempo de inevitables balances.

El 2020 fue un año difícil para todo el mundo e inlcuso, muchas personas perdieron a un ser querido por la Pandemia del COVID-19.

Hoy más que nunca se hace imposible evitar mirar atrás, con algo de nostalgia, aquello que pasó y ver montones de metas sin cumplir. El año que se aproxima plantea un nuevo escenario. Para algunos renovará confianza y el impulso de volver a proyectar con confianza.

Muchas personas eligen nuevos objetivos para alcanzar: una dieta más saludable, ir más al gimnasio, abandonar por un tiempo las redes sociales, poder concretar esos cambios que están pendientes desde hace tiempo.

El riesgo es alto al asumir que se llevarán a cabo una serie de acciones y no prever las limitaciones que habrá que enfrentar cuando llegue el momento. Esperar más de lo que se puede lograr suele derivar en frustraciones y provocar ansiedades que afectan la salud mental.

Al armar la agenda de deseos se suelen plantear situaciones ideales, sin considerar las posibilidades reales de cumplirlos. Si algo aprendimos del año que se va es que la realidad se impone y aquello que era un plan deja de serlo.

Es común que las dificultades no resulten tan obvias cuando se planifica a futuro. Una investigación publicada por la revista Social Psychological and Personality Science, a cargo de los especialistas Benjamin Converse y Marie Hennecke, refleja que solo la perspectiva de arrancar un nuevo año hace que se renueven las esperanzas de derribar obstáculos y concretar aspiraciones en el nuevo almanaque.

Desde la psicología avanzan los estudios que afirman que las metan difieren en el futuro distante y próximo. A medida que los objetivos se vuelven más cercanos, se empieza a pensar en detalles o de forma más concreta y es cuando suelen aparecer dificultades que no se habían considerado. Sin embargo, pese a que solo falten días para arrancar un nuevo año, las metas para el 2021 parecen aun estar lejanas.

Por eso, en esta época de cierres y análisis, y de un estrés más alto que el habitual, aconsejan que los objetivos sean más bien simples para luego continuar con otros más complejos.

Aprovechar el impulso y proyectar lo posible

Estas perspectivas cambiantes pueden significar nuevas oportunidades para empezar, depende de las condiciones bajo las cuales se establecieron. Aprovechar el impulso de la iniciación a nuevos hábitos y pensar en la persistencia. Los investigadores han encontrado que la gente está más motivada y da el primer paso en estos nuevos comienzos de ciclos. “Las búsquedas en Google, por ejemplo, sobre información de salud se disparan los lunes, al igual que las visitas al gimnasio aumentan a principios de mes, semana, año y otros hitos temporales importantes”, señala Converse.

El desafío es mantener la voluntad después de los pasos iniciales. Mientras se piensa en el 2021, “el próximo año” llega en breve. Avanzar y aprovechar el cambio de página de calendario para alcanzar propósitos, pero pensar en que sean posibles y que incluyan limitaciones.

Claves para planificar objetivos y lograrlos

Planificar a conciencia los proyectos para el 2021 puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por eso es recomendable considerar algunos puntos en el momento del balance.

  1.  Metas que dependan de nosotros
    Al definir objetivos y planes, lo recomendable es que sean acciones que dependan de nosotros mismos, para no poner fuera de nuestro control si se cumplen o no.
  2.  Objetivos específicos
    Plantearnos proyectos ambiguos nos dará resultados ambiguos. Si nuestro objetivo es muy genérico, no tendremos en claro si lo conseguiremos o no. Al trabajar sobre metas concretas, las chances de tener buenos resultados serán más altas.
  3.  Permitirse ser flexibles
    No abandonar los planes ante los primeros obstáculos o dificultades que se presenten. Si la situación no es tal cual fue planificada, analizar el panorama real y reorganizar las prioridades.
  4.  Una medida alcanzable
    Pensar en grande puede llevar a una frustración grande. Las metas muy ambiciosas son fáciles de abandonar: hay que ir por aquello que esté al alcance pero que también implique salir de una zona de confort y asumir retos.
  5.  Motivación
    En muchas ocasiones, se buscan actividades para ocupar el tiempo. Y entonces luego se vuelven difíciles de sostener. Antes de comenzar es bueno cuestionarse qué se busca en ese aprendizaje y por qué razón.
REDACCIÓN PENSAR SALUD
redaccion@pensarsalud.com.ar
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Tags: estrés | Fiestas | fin de año | psicología | salud mental

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