La ciencia y la industria detrás de un nuevo yogur con probiótico argentino

probioticos
1 abril, 2023

Las bebidas y alimentos fermentados por microbios forman parte de la dieta de los humanos desde hace siglos. Testimonio de ello son el kefir, kombucha, chicha, chucrut, kumis, yogur y hasta la cerveza y el vino. Pero desde hace unos 50 años la ciencia y la industria redescubrieron el poder de los microorganismos e inventaron los probióticos, desplegados en numerosos productos. Sin ir más lejos, en enero de 2023 una compañía láctea presentó junto a CONICET un nuevo yogur con probiótico argentino.

Tecnología del CONICET en una nueva línea de yogur

La Asociación Internacional de Probióticos y Prebióticos (Isapp) los define como microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped. 

Los probióticos ayudarían a regular nuestra microbiota intestinal, eliminar los patógenos, promover la buena absorción de nutrientes, modular nuestro sistema inmunológico y enviar señales positivas a través del sistema nervioso. Sin embargo, la evidencia científica no siempre es clara en demostrar que son una solución para los diferentes problemas de salud.

Aunque existen probióticos comercializados como fármacos, la mayoría se incluyen como ingrediente alimentario o suplemento dietético.

Nuevo yogur con probiótico argentino

La última novedad en Argentina es la venta de un yogur de la empresa Danone que incluye una cepa probiótica descubierta y estudiada por investigadores del Conicet.

Se trata de la bacteria láctica Lactobacillus rhamnosus CRL1505, descubierta por el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA). “Estudios científicos y tecnológicos que comenzaron hace más de 20 años, han demostrado que esta cepa es capaz de estimular el sistema inmunológico, aumentando la respuesta inmune local y sistémica, optimizando así las defensas naturales”, comenta Pía Taranto, investigadora líder el proyecto.

La cepa fue analizada en modelos animales y también se realizó un ensayo clínico con voluntarios. Durante seis meses, niños de 2 a 5 años consumieron yogur con este probiótico y otro grupo consumió yogur sin probiótico (placebo).

El 66% del grupo placebo presentó síntomas de infección, mientras que sólo se detectó un 34% de casos en el grupo con consumió el producto con probiótico. Estos niños experimentaron menos fiebre y necesitaron menos antibióticos que los que recibieron el placebo. También se detectó un aumento de los niveles de anticuerpos IgA de las mucosas.

¿Cómo es que un microorganismo que consumimos puede beneficiar nuestro sistema inmunológico? Gabriel Vinderola, investigador experto en biotecnología de la Universidad Nacional de Santa Fe (Argentina), reconoce que en muchos casos no se sabe cuál es el mecanismo de acción detrás de un probiótico. “Vemos el efecto, pero no siempre ese mecanismo. El probiótico llega al intestino, interacciona con el sistema inmunológico y estimula las defensas. O produce sustancias antimicrobianas que hacen que un patógeno no provoque una diarrea”, ejemplifica.

Cómo identificar verdaderos probióticos en los productos

En EE.UU. existen 60 productos -desde cápsulas dietéticas hasta yogures- etiquetados como probióticos y que aseguran ayudar al tratamiento de determinadas enfermedades en adultos.

Además, hay cinco específicos para la salud femenina y 35 presentaciones pediátricas, según el sitio de la Alianza para la Educación en Probióticos. Este consorcio menciona el nivel de evidencia que respalda la acción terapéutica de cada probiótico. La guía está elaborada con el asesoramiento de científicos. Vinderola aclara que la oferta en América latina es más acotada y no existe una guía similar.

No todos los productos que proclaman ser un probiótico, realmente lo son. Quizá ése es un aspecto a destacar del nuevo yogur con probiótico presentado en Argentina, el respaldo científico de una entidad como CONICET.

La Asociación Isapp detalla elementos que no pueden faltar en al identificar un producto industrial con probiótico:

  • El producto debe identificar el tipo de microorganismo con su género, especie y la cepa a través de un código alfanumérico.
  • Otro dato importante es conocer la concentración de microorganismos que posee el producto, a partir de la cantidad de UFC (Unidades Formadoras de Colonias).

Los probióticos incluidos en alimentos y como suplemento alimentario pasan una regulación más laxa que un fármaco, por lo que el beneficio para la salud no siempre está avalado por un ensayo clínico -con sus diferentes fases-. De hecho, en muchos casos solo se regula lo que dice la etiqueta del envase y no su contenido.

Los probióticos aún bajo la lupa

Francisco Guarner, médico e investigador en el Hospital Universitario Vall d’ Hebrón asociado a la Universidad de Barcelona (España) asegura que los datos más sólidos sobre el uso de probióticos están asociados a la diarrea provocada por antibióticos. También hay evidencia como tratamiento para la diarrea aguda, para combatir los efectos secundarios de la bacteria Helicobacter pylori y, más reciente, para el hígado graso. También en trastornos funcionales como constipación y síndrome de intestino irritable.

Sin embargo, el especialista español explica que la mayoría de la evidencia se obtuvo a partir de estudios en procesos cortos y agudos, porque son los más fáciles de hacer y más redituables para la industria.

Vinderola asegura que también se está sumando bibliografía que respalda el uso de probióticos para evitar problemas respiratorios. Aunque la información puede ser controvertida. El investigador argentino también menciona el tratamiento de problemas de la piel (acné, rosácea o dermatitis atópica) y problemas vaginales.

También hay estudios que evalúan los beneficios de consumir probióticos para ayudar a pacientes con trastornos mentales como la depresión o la ansiedad.

El investigador cree que la falta de conocimiento puede crear escepticismo en los profesionales de la salud como para que decidan recomendarlos a sus pacientes. Sin embargo, las personas manifiestan mucho interés por los probióticos.

Una encuesta realizada desde la industria en 2021 determinó que casi la mitad de la población declaró consumir probióticos a diario o casi a diario. El trabajo fue realizado en 16 países de América, Europa y Asia. El 71% de los encuestados querrían conocer más sobre el tema.

Consumir probióticos en personas sanas

Los probióticos podrían cooperar con los fármacos para tratar enfermedades, pero no está claro si su consumo diario en personas sanas tiene algún beneficio.

Vinderola explica que es difícil determinarlo de manera individual, pero estudios poblacionales muestran que las personas que consumen probióticos tienen menores índices de diarrea y de infecciones respiratorias. “Lo que hace el probiótico es mantenerte sano. Tienen ese efecto preventivo”, comenta.

No obstante, esta aseveración puede ser controvertida. Por ejemplo, una revisión de la bibliografía y guías disponibles sobre el tema, realizado por Cochrane Iberoamérica, no encontró evidencias claras sobre si los lácteos con probióticos tienen algún beneficio para la salud en personas sanas.

Para Vinderola, lo primero que deben saber las personas es que los probióticos son seguros. “No tienen efectos colaterales, como los medicamentos. Aunque tal vez no son tan efectivos ni rápidos. Es un proceso que requiere más tiempo”, comenta.

Por Lucas Viano @LucasViano
REDACCIÓN PENSAR SALUD
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