Desertificación: Argentina podría tener más desiertos a futuro

Desertificación en Argentina
16 junio, 2021

Las tierras secas son sensibles a la actividad humana y pueden sufrir desertificación. Aunque es conocida como el lugar de los campos fértiles y las vacas pastando en la llanura, Argentina es uno de los países más áridos del planeta.

Pese a esto, hay poca conciencia del problema de la desertificación argentina, que sigue avanzando y que puede intensificarse debido al cambio climático.

El 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. 

¿La desertificación conduce a desiertos?

Según informaron desde el Ministerio de Ambiente de la Nación, la desertificación y degradación de los suelos es uno de los problemas más graves del país:

  • El 70 por ciento de Argentina son tierras secas y el 81,5 por ciento de ellas presenta algún proceso de degradación.
  • Los principales tipos de degradación son la erosión (53%), tanto eólica como hídrica y la degradación biológica (32%), que consiste en la pérdida de diversidad en los suelos.
  • De las 270 millones de hectáreas del territorio argentino, unas 100 millones están afectadas por erosión, cuyo avance es de casi dos millones de hectáreas por año, según informaron desde el Ministerio de Ambiente de la Nación.

El 22% de las tierras secas del planeta cruzarán umbrales de aridez hasta convertirse en desérticas para el 2100 si no mitigamos el cambio climático.

Efecto humano

La desertización es la consecuencia de la sobreexplotación de las tierras secas. El clima es el catalizador, pero no es determinante. El principal problema son las actividades humanas:

  1. La  pérdida de cobertura del suelo es la “puerta de entrada” para que comiencen los procesos de erosión hídrica y eólica, pérdida de materia orgánica (y de otros nutrientes) que lleva a que el suelo pierda fertilidad.
  2. Esta pérdida de la cobertura puede producirse de manera extrema por un desmonte; o paulatina, debido al sobrepastoreo de los pastizales naturales, cuando la carga ganadera es más alta de lo que soporta el sistema.
  3. Otras causas de la degradación de los suelos son los incendios, el desarrollo urbano, el mal manejo de los cultivos o de los recursos hídricos.
  4. Cuando un suelo pierde nutrientes y estructura, se ve afectada su capacidad productiva y los servicios ecosistémicos que brinda, como la infiltración de agua, reciclado de nutrientes, mantenimiento de la diversidad biológica, entre otros).

“La gente debe entender que vive en una región seca. Debe aprender a usar el recurso de manera consciente y solidaria”, asegura Elena Abraham, investigadora del Conicet y miembro del Observatorio Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación.

Y explica: “Las tierras áridas nos son ni peores ni mejores que otras, pero son más vulnerables a las actividades humanas. Y se les pide más de lo que pueden producir. En Argentina todas las zonas secas están siendo sobreexplotadas”.

Desde el Ministerio de Ambiente de la Nación reconocen dos regiones como las más afectadas por la desertificación:

  • Patagonia. Sufrió desertificación por el sobrepastoreo ovino durante el siglo 20, pero ahora se enfrenta a una avance de la frontera agrícola. También se suma el efecto de la ceniza volcánica.
  • Norte Argentino. El desmonte fue el inicio de grandes problemas asociados a la desertificación. La transferencia de tecnología que se utiliza en las tierras húmedas a las tierras secas para la producción agrícola no tuvo en cuenta que los suelos son mas vulnerables.
Mapa sobre desertificación en Argentina

Mapa sobre desertificación en Argentina

La pampa húmeda degradada

La pampa húmeda no está exenta a la degradación de sus suelos. “Sufren también procesos de erosión hídrica, de suelos compactados, pérdida de fertilidad y biodiversidad de los suelos, contaminación de suelos y napas por el uso indebido de los productos fitosanitarios”, puntualizan desde Ambiente de la Nación.

Según Marcelo Beltrán, agrónomo del Instituto de Suelos del Inta, sólo un 30 por ciento de los nutrientes que se extraen de los suelos cultivados se reponen mediante el uso de fertilizantes.

“Desde hace varios años, los suelos de la región pampeana han sufrido un intenso agotamiento de nutrientes como consecuencia de una prolongada historia agrícola”, detalló.

El cambio climático lo acelera

Un estudio publicado el 2020 en la revista Science indica que el 22 por ciento de las tierras secas del planeta cruzarán umbrales de aridez hasta convertirse en desérticas para el 2100 sino se mitigamos el cambio climático.

“Nuestros resultados sugieren que los ecosistemas áridos pueden experimentar cambios abruptos que pueden afectar notablemente a su capacidad de proveer servicios ecosistémicos, como la producción de forraje y la fertilidad del suelo, los cuales son esenciales para las más de 2.000 millones de personas que habitan estos lugares”, asegura Juan Gaitán, investigador del Conicet y el Inta, que participó del trabajo.

Soluciones a la desertificación argentina

“Argentina integra la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación. Pero la desertificación no forma parte de las políticas de estado. Los dirigentes no conocen esta problemática”, comenta Abraham.

Y también hay un plan nacional para mitigar esta problemática que fija objetivos a cumplir en 2030.

Para Abraham la primera medida debería apuntar a reducir las asimetrías. “El estado debe facilitar que la gente que vive en las regiones áridas pueda producir de manera sustentable para que tampoco se vaya del lugar. El sector rural no tiene su producción en tierra secas”, comenta.

Abraham pone como ejemplo lo que ocurre en Mendoza. Solo el 95 por ciento de la provincia está irrigada. Estos oasis mendocinos son las responsables de la producción vitivinícola, frutal y de hortalizas, pero el resto de territorio provincial también árido.

“La infraestructura es importante. Hay que facilitar el acceso al agua superficial, subterránea o pluvial. Pero también hay que generar conciencia para que se use de manera sustentable. No es un recurso infinito”, comenta la investigadora.

Además del plan nacional, desde Ambiente destacan que es importante el monitoreo de la desertificación que realiza el Observatorio al que pertenece Abraham, para saber en qué estado estamos y determinar qué se logra con las acciones en territorio.

“Se están llevando adelante acciones en la región de Noroeste y Cuyo, financiando proyectos de acceso al agua y de manejo sustentable de tierras, fomentando la recuperación de pastizales y la agricultura con menor impacto sobre los suelos”, detallaron desde Ambiente.

El objetivo no solo es evitar la desertificación, sino también mejorar la calidad de vida de las poblaciones afectadas y sobre todo hacerlas parte de todo el proceso de cada proyecto.

Por Lucas Viano @lucasviano
REDACCIÓN PENSAR SALUD redaccion@pensarsalud.com.ar ¡Escribínos!
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