Intoxicación con monóxido de carbono: por qué tan letal

Llama de una hornalla de cocina
7 julio, 2021

Todos los inviernos las intoxicaciones con monóxido de carbono (CO) matan a varias decenas de personas en el país. Se trata de un gas incoloro e inodoro cuyo efecto simula otras afecciones. Por eso se habla de un asesino silencioso. Pero son muertes que podrían prevenirse.

Intoxicación con monóxido de carbono: por qué tan peligrosa

La letalidad del monóxido de carbono reside en que tiene una capacidad para unirse a la hemoglobina de la sangre 250 veces mayor que el propio oxígeno.

La hemoglobina es la responsable de transportar el oxígeno en nuestro organismo. Es decir, en un ambiente contaminado, la persona deja de respirar oxígeno y comienza a absorber este gas letal.

Si nuestras células no respiran, se mueren. Su efecto tóxico también llega hasta las mioglobinas, responsables de llevarle oxígeno al corazón. Por este motivo ocurren arritmias e insuficiencias cardíacas.

Síntomas para estar atentos

El CO también produce la liberación de óxido nítrico en el organismo, una molécula que afecta las neuronas. Por ello, los primeros síntomas de intoxicación con monóxido de carbono son neurológicos:

  • cefalea,
  • disminución de la agilidad mental,
  • estado de somnolencia y
  • mareos;
  • Después, pueden ocurrir náuseas y vómitos.

Si la exposición se prolonga en el tiempo, en el transcurso de la intoxicación con monóxido de carbono surgen problemas de:

  • visión,
  • dificultad para respirar,
  • fatiga a los mínimos esfuerzos,
  • dolor de pecho,
  • isquemia coronaria,
  • arritmias cardíacas,
  • hipotensión y,
  • una marcada debilidad muscular que le impide a la persona poder abandonar el ambiente contaminado.

Con 90 minutos de exposición en una habitación con 50 ppm de CO, la persona intoxicada con monóxido de carbono presentará un deterioro de la orientación temporal.

El gran simulador

“La intoxicación con monóxido de carbono es un problema frecuente. En el país se registran entre 80 a 100 muertes por año, a pesar de que es algo totalmente prevenible. No debería morirse ninguna persona”, asegura Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández y director de la ONG FundarTox.

El especialista asegura que además se diagnostican hasta 400 intoxicados con monóxido de carbono entre moderados y graves que no llegan a morirse en Argentina. Pero los expertos coinciden en que hay un subregistro de casos.

Una estimación del Ministerio de Salud de la Nación de 2016 fija esa cifra en 40 mil casos y 200 muertes de promedio anual.

El CO es un gas inodoro, incoloro e insípido. El mónoxido de carbnono mata, pero de manera silenciosa. Y, además, es un gran simulador, porque a este cuadro de intoxicación se lo puede confundir con otras afecciones, como gastroenteritis alimentaria, con las cardiopatías isquémicas y con distintas afecciones neurológicas.

Un estudio internacional asegura que la incidencia mundial de intoxicación por CO se ha mantenido estable durante los últimos 25 años, aunque la mortalidad y el porcentaje de pacientes que fallecieron se redujeron en un 36% y un 40%, respectivamente.

“Esto probablemente se deba a la educación pública continua, la eficacia mejorada de las alarmas de CO residenciales y el manejo terapéutico más eficiente de los pacientes con intoxicación por CO”, asegura el trabajo.

Otros datos interesantes del este trabajo son:

  • Sexo. La incidencia de intoxicación por CO es igual en ambos sexos, pero la mortalidad es el doble en los varones. Las mujeres eliminan más rápido el CO de su organismo.
  • Edad. Los dos rangos etarios más afectados son: 0-14 años (31% de todos los casos) y 20-39 años (34% de todos los casos).

La mortalidad no solo aumenta por el sexo, sino también con la edad. Los adultos mayores eliminan más lentamente el CO y tiene más comorbilidades.

Evitar riesgos: calefactores

Damin asegura que las personas que están en situación de vulnerabilidad están más expuestas a este peligro. “En los sectores de más recursos se utilizan métodos de calefacción menos riesgosos. Pero en los sectores pobres se utilizan braceros, uno de los artefactos más peligroso por su mala combustión”, explica.

Aunque agrega: “También ocurren intoxicaciones en los sectores medios donde el calefón suele estar en el lugar donde se vive diariamente, por una cuestión de espacio, o porque se dejan prendidos calefactores sin tiro balanceado”.

Para Damin, la prevención es la política fundamental que deben realizar los estados y las empresas distribuidores de gas natural. “En otros países hay menos intoxicados, porque se utilizan radiadores o se calefacciona con artefactos eléctricos. El Estado podría pensar en incentivar el reemplazo de artefactos de gas por eléctricos”, apunta.

Efecto tardío

La intoxicación con CO también deja secuelas, en lo que se conoce como Síndrome Neurológico Tardío. Puede provocar:

  • Alteraciones de la memoria
  • Alteraciones de la audición
  • Cambios cognitivos y de personalidad
  • Psicosis
  • Parkinsonismo
  • Demencia

Niveles de CO

En un ambiente sin ningún artefacto a gas el nivel de CO es de 5 parte por millón (ppm), pero si se enciende un calefactor que funciona mal, la concentración puede pasar rápidamente a 30 ppm.

Una exposición de una hora a esta concentración ya representa un riesgo para la salud, según una guía de protección de la salud pública sobre el aire interior de la OMS.

La hemoglobina y el CO forman la carboxihemoglobina (COHb) en la sangre. En una situación normal no supera el 1% en el organismo de una persona que no fuma. Con 90 minutos de exposición en una habitación con 50 ppm de CO, la concentración puede elevarse a 2,5 por ciento y esa persona presentará un deterioro de la orientación temporal.

Si el COHb se eleva al 5% se produce un deterioro de las facultades psicomotrices y por encima del 5% pueden aparecer alteraciones cardiovasculares.

Fuentes y prevención

  • No utilizar braseros en ambientes cerrados y de noche.
  • Apagar aquellas estufas que no son de tiro balanceado, durante la noche.
  • No utilizar hornallas o el horno para calefaccionar ambientes.
  • No utilizar calefones en los baños.
  • Siempre dejar una ventana abierta entre 5 y 10 cm.
  • Cumplir con las especificaciones, respecto a rejillas de ventilación en los ambientes con artefactos de gas.
  • Colocar detectores de monóxido.
  • Ante la sospecha de intoxicación con CO, hay que abrir puertas y ventanas, ventilar el ambiente. Salir del lugar a un espacio abierto y llamar a una ambulancia.
Por Lucas Viano @lucasviano
REDACCIÓN PENSAR SALUD redaccion@pensarsalud.com.ar ¡Escribínos!
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Tags: calefacción | daños neurológicos | intoxicación | intoxicación con monóxido de carbono | invierno | monóxido de carbono

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