Sol y vitamina D contra el COVID-19: ¿Qué hay de cierto?

5 octubre, 2020

Aún no hay resultados definitivos, pero el aporte del sol en la generación de vitamina D y su efecto preventivo contra el coronavirus es una dimensión en investigación.

Científicos de diferentes partes del mundo estudian qué influencia podrían tener los rayos del sol (y la vitamina D) para inactivar el virus y las bacterias. En Argentina se están realizando ensayos clínicos de carácter experimental con pacientes internados.

¿Qué tan eficaz podría ser la vitamina D que fabrica el sol para frenar el coronavirus?

Desde miles de años atrás, curanderos y médicos recomiendan ponerse al sol para prevenir o disminuir enfermedades. La recomendación es acertada en varios sentidos: los rayos ultravioletas de la luz solar pueden inactivar virus y bacterias, y el sol es uno de los ingredientes indispensables en la receta para fabricar vitamina D.

Vitamina D: una aliada de las defensas

Esta vitamina es fundamental para mantener los huesos sanos y las defensas del organismo. Según observan cada vez más científicos, también podría ser clave para contrarrestar la reacción inflamatoria grave generada por el nuevo coronavirus.

Un estudio reveló que los estadounidenses con niveles adecuados de vitamina D tenían un 54% menos de riesgo de infectarse con coronavirus.

Hipócrates observaba que las ciudades soleadas tenían menos muertos y aconsejaba construir las casas de cara al sol. Durante la pandemia de “gripe española” de 1918-19, se vio que los enfermos que pasaban más horas al sol morían menos que los que permanecían dentro de salas hospitalarias, por lo que comenzaron a implementarse “baños solares” y escuelas al aire libre para niños.

Hoy, se hipotetiza que la vitamina D podría estar detrás de estos beneficios solares. Varios grupos científicos se encuentran estudiándola.

Estudios a favor

Un estudio reciente publicado en Plos One encontró en pacientes iraníes una asociación entre tener niveles suficientes de vitamina D y padecer un COVID-19 menos severo. El mismo equipo, encabezado por Michael F. Holick en la Universidad de Boston, ya había mostrado que los estadounidenses con niveles adecuados de vitamina D tenían un 54% menos de riesgo de infectarse con coronavirus.

Un estudio español mostró tiempo atrás que altas dosis de vitamina D pueden reducir significativamente la necesidad de los pacientes COVID de ser internados en unidades de terapia intensiva.

La vitamina D ya mostró ser beneficiosa en influenza o gripe.

“La vitamina D influye en la respuesta inmunológica”, señala David Meltzer, investigador de la Universidad de Chicago, que publicó un estudio en la revista JAMA en el que se observó que las personas con deficiencia en vitamina D tenían el doble de riesgo de obtener un resultado positivo en tests de COVID-19 respecto de las personas con niveles normales.

Entre 15 y 30 minutos diarios de exposición al sol es lo recomendado por la Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos.

Un pequeño estudio piloto español mostró poco tiempo atrás que altas dosis de vitamina D pueden reducir significativamente la necesidad de los pacientes COVID de ser internados en unidades de terapia intensiva.

Igualmente, algunos científicos dudan sobre el beneficio de ofrecer vitamina D como tratamiento para el COVID-19. De ahí que en la Argentina se esté realizando un ensayo clínico de carácter experimental con pacientes internados.

El ensayo -realizado por investigadores del Hospital El Cruce junto con las universidades de Cuyo,  Arturo Jauretche y Maimónides-, administra una alta dosis de vitamina D (500.000 unidades) en cápsulas a pacientes mayores de 45 años o con enfermedades de riesgo que estén internados por COVID-19 moderado  y  compara los resultados con pacientes similares que reciben cápsulas con una sustancia inocua (placebo).

Los adultos mayores necesitan más cantidad de vitamina D porque su organismo no metaboliza bien la luz solar. Las personas con obesidad, enfermedad renal o hepática crónica o tuberculosis tampoco procesan bien la vitamina D.

“La vitamina D es un inmunomodulador, es decir, regula la respuesta defensiva del organismo. Con nuestro ensayo CARED, queremos saber si la vitamina D puede evitar las complicaciones respiratorias y la necesidad de terapia intensiva”, explica Laura Antonietti, consultora de Investigación Cardiovascular en el Hospital El Cruce y parte del ensayo.

Hasta ahora, se incluyeron 60 pacientes de ocho centros hospitalarios de CABA y provincia de Buenos Aires. Antes de fin de año, esperan tener los resultados de los 200 pacientes que esperan enrolar en la primera etapa del estudio.

Deficiencia y exceso

La vitamina D se produce en la piel y es almacenada en los tejidos grasos del cuerpo. Esta vitamina ayuda al organismo a absorber el calcio. Es muy importante en la infancia para prevenir el raquitismo y, en la adultez, para evitar la osteoporosis.

Si bien los seres humanos fabrican vitamina D en forma natural si se exponen al sol, también pueden obtenerla a partir de alimentos como:

  • atún, salmón, caballa
  • hígado
  • yema de huevo
  • queso

Para personas que tienen déficit de esta vitamina, también se ofrecen suplementos con formas diferentes de vitamina D.

Tanto la deficiencia como el exceso de vitamina D pueden ser perjudiciales. Para saber los niveles existentes en el organismo, se mide en sangre la 25-hidroxivitamina D:

  • Parámetro normal de vitamina D: 50 nmol/l  (o 20 ng/ml, dependiendo de la forma de medición).
  • Cuando una persona tiene menos de 30 nmol (o 12 ng), se considera deficiente en vitamina D.

Los requerimientos de vitamina D cambian con la edad:

  • Los adultos mayores necesitan más cantidad porque su organismo no metaboliza bien la luz solar.
  • Las personas con obesidad, enfermedad renal o hepática crónica o tuberculosis tampoco procesan bien la vitamina D.

Primavera y Covid

Hacer actividades al aire libre y consumir alimentos ricos en vitamina D parece ser una buena manera de pasar la primavera COVID-19. La Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos recomienda entre 15 y 30 minutos diarios de exposición al sol. Igualmente, es importante recordar que mucho sol es peligroso, ya que puede generar cáncer de piel. Finalmente, es preciso subrayar que los suplementos con vitamina D pueden provocar intoxicaciones si no se toman en dosis adecuadas.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aclara que no existe ninguna guía para consumir suplementos con micronutrientes, como la vitamina A, la D o el zinc, para tratar el COVID-19. La organización británica NICE tampoco encontró evidencias para respaldar el uso de suplementos con vitamina D.

“Hasta ahora no existen evidencias robustas de que la vitamina D sirva como tratamiento para prevenir las complicaciones del COVID-19”, confirma la cardióloga argentina Antonietti. “Esperamos que los estudios en curso nos permitan dar una respuesta pronto a la sociedad sobre el potencial de esta vitamina en pacientes con COVID-19”.

REDACCIÓN PENSAR SALUD
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Tags: covid y actividad física | covid y clima | primavera | sol

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