Los otros síntomas del COVID-19

Mujer con barbijo sentada en un banco
1 junio, 2020

Tos. Fiebre. Dificultad para respirar y para tragar. Los síntomas del nuevo coronavirus se han hecho famosos en poco más que cuatro meses. Pero la enfermedad respiratoria también puede presentarse con otros síntomas. De hecho, los especialistas empiezan a dar la alarma sobre manifestaciones neurológicas, cardíacas y hasta intestinales del COVID-19. Esta semana la Organización Mundial de la Salud OMS incorporó en su documento de “Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirusla dificultad para hablar o moverse como nuevos síntomas de la enfermedad.

Es cierto que la neumonía es el lado más preocupante del COVID-19, ya que muestra el daño que el virus puede causar a los pulmones y los problemas graves para oxigenar la sangre que padecen una parte de los pacientes. Pero muchos enfermos empiezan con falta de apetito, náuseas, vómitos, diarrea u otros problemas gastrointestinales, según estudios publicados en la revista científica Gastroenterology. De hecho, hasta la mitad de los pacientes con COVID-19 se quejan de dolores abdominales cuando consultan en la guardia, según la Sociedad Americana de Gastroenterología (ACG, por sus siglas en inglés). Otros pacientes sufren inicialmente confusión, mareos, pérdida del gusto o del olfato. Algunos llegan a los centros hospitalarios con los síntomas de un accidente cerebrovascular (ACV) y otros, con delirios o convulsiones.

“Hasta el 20% de los pacientes sufren anosmia (incapacidad para percibir olores) antes de que manifiesten cualquier otro síntoma”, refiere Carlos del Río, infectólogo de la Emory University, en Estados Unidos.

Pérdida del olfato y el gusto, trombos y conjuntivitis

El Ministerio de Salud de la Nación reconoció la disminución del sentido del olfato y del gusto como síntomas en los pacientes con COVID-19 y autorizó la realización de tests diagnósticos a los pacientes que tengan estos síntomas, así como fiebre mayor a 37,5 grados o neumonía.

Distintos especialistas advierten que, en algunos pacientes, el COVID-19 puede generar alteraciones en la coagulación que terminan en trombos (coágulos) que obstruyen pequeños vasos sanguíneos en los pulmones, el cerebro, los riñones y hasta las piernas. Así, pueden aparecer desde ACV hasta embolias pulmonares. También se han reportado manchitas o puntos rojos en la piel (petequias), “moretones” en los dedos de los pies y sangrados en las encías.

Si bien lo más habitual es que el virus ingrese al organismo a través de la nariz o la boca, se ha sugerido que también podría penetrar por los ojos, causando conjuntivitis. Además, los pacientes pueden ser hospitalizados por infartos cardíacos, arritmias graves o con signos de una inflamación repentina del corazón conocida como “miocarditis”. Sólo cuando se los lleva a una Unidad Coronaria y se hace el test, los especialistas descubren que se trata de COVID-19.

Factores de riesgo

Se estima que una enorme mayoría de los casos de COVID-19 son leves. Pero un 20% puede requerir hospitalización y 5% terminará en terapia intensiva. Los especialistas en cuidados críticos advierten que la dificultad grave para respirar puede acompañarse con una falla en distintos órganos por una exagerada respuesta defensiva del organismo, en lo que se conoce como “tormenta de citoquinas”.

El daño en los riñones también constituye un problema serio que muchas veces obliga a la diálisis y finalmente conduce a la muerte, apuntan los especialistas. En cuanto al hígado, muchos pacientes sufren alteraciones en enzimas hepáticas o  fallas hepáticas súbitas, tal vez como consecuencia de ciertos fármacos que se utilizan para tratar el COVID-19.

Las personas con enfermedades crónicas (diabetes, obesidad, EPOC, hipertensión, enfermedad coronaria, cáncer, entre otras) son más propensas a sufrir complicaciones cuando se contagian el nuevo coronavirus. A partir de los 60 años, también aumenta el riesgo de muerte de los portadores del virus SARS-COV-2. De ahí que se insista tanto en mantener aislados a los adultos mayores y, especialmente, a quienes tienen antecedentes cardíacos y pulmonares. Los especialistas alientan a llamar a los teléfonos de Emergencias Médicas de cada distrito ante dolores en el pecho o el brazo, ya que deben ser evaluados y tratados en forma urgente.

Qué sucede en Argentina

En la Argentina, se observa actualmente que muchos pacientes hospitalizados con COVID-19 tienen sobrepeso u obesidad y diabetes tipo II, lo que lleva a subrayar la importancia del aislamiento en personas que tienen estos factores de riesgo.

Algunos pacientes no experimentan fiebre alta pero sí padecen tos o cansancio, dolores corporales, de garganta o de cabeza. En general, los síntomas aparecen 5 o 6 días después del contagio, pero el período de incubación puede extenderse hasta el día 14, advierten los expertos. En la mayoría de los casos, los pacientes se recuperan en una semana, pero deben permanecer aislados durante 14 días y ser testeados como negativos antes de salir.

PENSAR SALUD

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Tags: coronavirus

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