La pandemia de HIV/SIDA continúa

lucha contra sida HIV
30 noviembre, 2020

Con el COVID-19 dando vueltas al mundo, tal vez pocos recuerdan la otra pandemia que, desde más de 30 años atrás, asola al planeta. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), causado por el virus HIV, enfermó a más de 38 millones de personas y cerca de 2 millones son niños.

La importancia de hacerse un test es tan grande como la de prevenir la transmisión mediante el uso de preservativo. El tratamiento preventivo de las personas que saben que pueden estar expuestas al contagio también es crucial para frenar la enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el tratamiento antirretroviral contra el HIV salvó más de 15 millones de vidas. Actualmente, una combinación de tres drogas antivirales es efectiva para suprimir el virus durante años y mantenerlo indetectable en la sangre, quizás, para toda la vida.

HIV y COVID-19

Si bien los tratamientos antivirales avanzaron y millones de personas viven sin síntomas y sin virus detectable en su sangre, los contagios continúan. Además, mucha gente no sabe que está infectada.

La importancia de hacerse un test es tan grande como la de prevenir la transmisión mediante el uso de preservativo o, cada vez más, a través del tratamiento preventivo (PrEP) de las personas que saben que pueden estar expuestas al contagio.

Hoy, se infecta un menor de 20 años cada 100 segundos, según datos de UNICEF, y la mitad no accede al tratamiento antiviral necesario para vivir.

La pandemia de COVID-19 retrasó la producción de medicamentos antivirales específicos para tratar el HIV/Sida. Un modelo publicado en The Lancet estimó que la mortalidad por HIV podría subir un 10% en los próximos 5 años en algunas regiones, debido a los problemas en la producción, distribución y acceso a la terapia antiviral.

En muchos países se logró mantener los tratamientos de las personas diagnosticadas con Sida, pero las cuarentenas disminuyeron los testeos y los controles.

Es preciso aclarar que las personas HIV positivas no han demostrado tener un mayor riesgo de complicaciones por COVID-19 si toman regularmente su medicación y tienen sus defensas (medidas por el conteo de células defensivas CD4) en un nivel aceptable. Un pequeño estudio español, publicado en la revista Aids, mostró que las personas que viven con Sida no se enferman más por COVID-19 que el resto de la población. Pero es fundamental que tomen la medicación en forma continua, insisten los especialistas.

Desafíos pendientes

Desde su identificación en 1989, el Sida ha causado más de 32 millones de muertes y 75 millones de personas se han infectado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Hoy, se infecta un menor de 20 años cada 100 segundos, según datos de UNICEF. La mitad de ellos no accede al tratamiento antiviral necesario para vivir.

En 2019,  el 68% de los pacientes accedían al tratamiento que necesitan durante toda la vida para mantener el virus a raya. Pero, en 2020 ese porcentaje decayó significativamente y las disparidades entre distintos lugares del mundo se acentuaron. En Latinoamérica y el Caribe se estima que sólo el 46% de los casos pediátricos recibe la medicación recomendada.

La importancia de realizarse el test a tiempo evita los contagios y asegura el tratamiento de la enfermedad.

En la Argentina, los pacientes tienen derecho a recibir gratuitamente el tratamiento antiviral indicado para el HIV/Sida. Las cifras oficiales señalan que existen unas 130.000 personas que viven con el virus y un 30% son mujeres.

En la obra social OSPAT, 383 personas con HIV/Sida reciben atención integral para su salud.

La vía de transmisión más común en el país siguen siendo las relaciones sexuales –de cualquier tipo-, pero también el uso de jeringas compartidas y la transmisión de la madre al feto.

Crucial: testeo y detección a tiempo

Los infectólogos advierten que muchas personas –alrededor de un 30%, según el Ministerio de Salud de la Nación-, no saben que están infectadas. Muchas personas llegan al tratamiento en la etapa más avanzada de la enfermedad, cuando el HIV no sólo ataca las defensas del organismo sino que también genera complicaciones en múltiples órganos. A veces se asocia a muchos cánceres y enfermedades infecciosas, como la tuberculosis.

En África viven dos tercios de la población mundial infectada y las mujeres están en alto riesgo de contagiarse y transmitir el virus a sus hijos.

Realizarse un test a tiempo –que es gratuito y confidencial- puede significar el inicio de un tratamiento que convierta al HIV/Sida en una enfermedad crónica. También ayuda a reducir la probabilidad de transmisión, ya que las personas son más infecciosas en la primera etapa de la enfermedad, antes de que aparezcan los síntomas más graves.

En América Latina se registra un aumento en las infecciones a partir del 2010 y se incrementaron los casos de HIV junto con otras enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y la gonorrea.

Un test de diagnóstico rápido en forma precoz permitiría tomar medidas para prevenir contagios. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) fomenta este año la realización de autopruebas para las personas que no tienen acceso a un centro hospitalario, que pueden realizarse en eventos especiales, lugares de trabajo o comunitarios.

Avances y retrocesos

Al desafío de tratar en forma temprana a todas las personas que han adquirido HIV/Sida, hoy se suma el de ofrecer una medicación preventiva a aquellos que no están infectados, pero tienen parejas positivas o trabajan en contextos que aumentan su riesgo de contagio.

El tratamiento “pre-exposición” (PrEP) usualmente implica tomar una serie de píldoras antes de mantener sexo sin protección. Recientemente, se probó una fórmula inyectable que protege a las mujeres, lo cual podría tener una aplicación muy útil en África, donde viven dos tercios de la población mundial infectada y las mujeres están en alto riesgo de contagiarse y transmitir el virus a sus hijos. Pero es preciso notar que este tratamiento preventivo del contagio con HIV no ha demostrado ser útil para prevenir la infección con el nuevo coronavirus.

Si bien no se ha logrado desarrollar una vacuna que impida la infección por HIV y no existe una cura definitiva para el Sida, se han hecho muchos avances en el campo farmacológico, en las formas de prevención y en la reducción de la discriminación de los pacientes.

Cifras en el mundo

Entre los años 2000 y 2019, los nuevos casos de infecciones cayeron un 39% en el mundo y las muertes disminuyeron a la mitad. Pero en América Latina se registra un aumento en las infecciones a partir del 2010 y se incrementaron los casos de HIV junto con otras enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y la gonorrea.

Mientras continúan los esfuerzos para terminar con la pandemia de Sida en 2030, se ensayan algunas vacunas contra el COVID-19 en pacientes con HIV, con el objetivo de protegerlos de la grave neumonía que provoca el coronavirus.  Los resultados no se verán hasta bien entrado el año próximo, pero los expertos confían en que habrá una vacuna disponible para todos los grupos que enfrentan un mayor riesgo de muerte por COVID-19, entre los cuales figuran las personas inmunodeprimidas.

La pandemia de Sida marcó el camino para una respuesta adecuada de salud pública. Los especialistas llaman en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida a redoblar los esfuerzos y aplicar al COVID-19 lo aprendido en el manejo del HIV en términos de respuesta, atención y divulgación.

REDACCIÓN PENSAR SALUD

redaccion@pensarsalud.com.ar

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Tags: Preservativo | sida | Sífilis | vih

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