Desperdicio de alimentos: un problema global que puede mitigarse en casa

desperdicio de comida
28 septiembre, 2021

El desperdicio de alimentos en Argentina parece una paradoja. El país sigue considerado como el “granero del mundo” aunque se pierden 16 millones de toneladas de alimentos por año. Esto es, casi un kilo de comida por argentino por día.

Esta realidad, de ser consciente, debería avergonzar. Vivimos en un mundo donde uno de cada ocho habitantes pasa hambre todos los días. El desperdicio tiene consecuencias económicas y ambientales que pueden mitigarse con acciones concretas desde nuestros hogares.

Pérdida y desperdicio

Todos los 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concientización sobre la Pérdidas y Desperdicios de Alimentos (PDA). La problemática afecta a toda la cadena productiva, desde el campo, donde se produce la materia prima, la industria que la procesa y la distribución, venta y consumo final.

Es tan escandaloso el desperdicio que representa el 12,5 por ciento de los alimentos que produce el país, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

Las pérdidas son las que ocurren en los eslabones iniciales de la cadena, mientras que los desperdicios son los descartes de comida durante el suministro, comercialización y consumo en el hogar.

Pérdida de alimentos en Argentina y el mundo

En nuestro país las mayores pérdidas y desperdicios de alimentos ocurren con las hortalizas, donde se tira el 42,1 por ciento de la producción. Le siguen el sector de la papa (32,4%), las frutas (29,8%), carnes (17,1%), leche (14,4%), cereales (9,3%) y oleaginosas (8,9%).

Según esta estimación realizada en 2015 por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (Magyp), en el inicio de la cadena las pérdidas se producen por problemas en la cosecha y el manejo de los animales y en el almacenamiento (por presencia de hongos, problemas de temperatura y humedad).

Pero también hay problemas durante el procesamiento y envasado, provocados por interrupciones en la cadena de fabricación, pérdida de la cadena de frío, derrames y contaminación.

El problema no es solo argentino. Según la FAO, en América latina se desperdician 220 millones de toneladas de alimentos por año. En esta región se originan el 20 por ciento de las pérdidas mundiales.

Y en el mundo se pierde el 14 % de los alimentos entre la cosecha y la venta minorista, y otro 17 % se desperdicia en las etapas posteriores.

Por qué ocurre y cómo solucionarlo

“Hay una pérdida que parece inevitable porque son alimentos perecederos, pero la meta de la FAO es que para el 2030 se reduzcan a la mitad”, dijo Sara Granados, asesora regional para la FAO en América Latina y el Caribe, en una disertación para la Red Alimentaria.

Y agregó: “Hay decisiones en el consumo que generan pérdidas. Por ejemplo, hay alimentos que no se consumen por cuestiones estéticas o a veces hacemos compras de pánico y acaparamos productos que luego se deben tirarse”.

Sin embargo, Granados señaló que el mayor impacto debería darse al inicio de la cadena productiva. Por ejemplo, reducir las inequidades que hay en la producción campesina para que puedan acceder a mercados.

“Lo primero es prevenir cualquier pérdida de alimentos. Luego reducir esas pérdidas en origen.  Finalmente reciclar los desperdicios para alimentar animales o generar energía. Así evitamos tirar comida a un vertedero de residuos”, detalló.

Una forma de recuperar alimentos que se perderían es a través de bancos de alimentos que reciben lo que los productores y la industria no pueden vender, y lo distribuyen entre comedores y otras ONG.

La acción de los consumidores

Los consumidores pueden ayudar a disminuir las PDA con varias acciones. Por ejemplo:

  • Evitar las compras innecesarias en el supermercado y ceñirse a la lista previamente realizada según las necesidades del hogar.
  • Mantener el orden en la heladera y las alacenas, por ejemplo, poniendo adelante los alimentos que se vencen antes.
  • Suspender el criterio estético en la elección de frutas y verduras. Los frutos irregulares conservan perfectamente sus nutrientes y cualidades.
  • Calcular bien las porciones para no cocinar de más.
  • Reutilizar las sobras para hacer nuevas comidas o guardarlas en el freezer para otro momento.
  • Utilizar los restos de frutas, verduras, yerba para hacer abono natural para producir más alimento.

El Magyp elaboró un manual muy detallado para reducir los desperdicios en casa que se puede descargar de este link.

Estrategia argentina

Argentina tiene un plan nacional para la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos, creado por la ley 27.454 de 2019. La estrategia se llama “Valoremos los alimentos”. “Argentina es uno de los pocos países de América latina que tiene un plan estratégico”, aseguró Natalia Basso, coordinadora de Gestión de Calidad en el Magyp, durante una disertación para la Red Alimentar.

Y agregó: “Estamos haciendo hincapié en las cadenas productivas donde detectamos más pérdidas como las de frutas, hortalizas y lácteos, y oleaginosas donde Argentina es un productor mundial”.

El Magyp pronto publicará una guía para reducir desperdicio de alimentos en las Pymes agroalimentarias que surgió luego de analizar varias empresas de este sector para conocer cómo eran las PDA puertas adentro y afuera de cada emprendimiento.

Y en el sitio hay una guía para que los municipios ayuden a reducir las pérdidas. “El objetivo es buscar un futuro con menos desperdicios de alimentos y un sistema agroalimentario más sostenible, resiliente, próspero e innovador”, indicó Basso.

Los efectos: huella hídrica y de carbono

Las pérdidas y desperdicios de alimentos son un problema ético. Con las pérdidas globales se podría alimentar a 2.000 millones de personas. “Y hay un impacto en la seguridad alimentaria porque son productos claves desde el punto de vista de la nutrición”, aseguró Basso.

También es un problema económico, desde el productor que invierte y no recupera, hasta el consumidor que compra de más y tiene que tirar. Y, en definitiva, genera un aumento en el precio final del producto.

Pero además, según un informe de la FAO, tiene varios impactos ambientales:

  • Cambio climático. Del 8 al 10 % de las emisiones de gases de efectos invernadero responsables del cambio climático se generan por la pérdida y desperdicios de alimentos. Si fuera un país, sería el tercero en impacto, detrás de EE.UU. y China.
  • Derroche de energía. El 38 % de la energía que se utiliza en el sistema alimentario mundial se consuma para producir alimentos que luego se pierden o desperdician.
  • Tierra ocupada. Casi el 30% de la tierra agrícola del mundo se utiliza para la producción de alimentos que nunca serán consumidos. Son suelos desaprovechados que además pierden su fertilidad y biodiversidad.
  • Huella hídrica. Las PDA consumen hasta un 21% del agua dulce en el mundo.
Por Lucas Viano @LucasViano
REDACCIÓN PENSAR SALUD
 redaccion@pensarsalud.com.ar 
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