Pubertad precoz: crecer antes de tiempo

niños mirando televisión
4 octubre, 2021

La pubertad precoz no tiene un origen claro. La historia familiar incide, pero en el último tiempo el disparador parece haber sido ambiental: encierro y sobre uso de pantallas.

La larga exposición a pantallas (televisor, celulares, video juegos, computadoras) y el aumento de peso de los niños encerrados y sin actividades durante la pandemia mostraron una influencia muy importante. Los cambios de rutina, la falta de escuela, la ansiedad y la depresión tuvieron un gran impacto en este estallido hormonal.

Un artículo en la Revista Italiana de Pediatría publicado a fines del año pasado dio la voz de alarma. Después del confinamiento por el Coronavirus se comprobó un incremento en la pubertad precoz y acelerada de un grupo de niñas italianas.

La investigación conducida por el endocrinólogo pediatra italiano Stefano Stagi descubrió que tanta pantalla en la vida de estas niñas causó bajos niveles de melatonina. La hormona cumple con distintas tareas en el organismo, entre ellas: la inhibición de la función sexual. “Y, donde escasea la melatonina se verifican casos de pubertad precoz”, ilustra Roberto Tarquini, coinvestigador del estudio.

Indicios de pubertad precoz

La sospecha de pubertad precoz debe investigarse ante el agrandamiento de las mamas en niñas menores de ocho años o de los genitales en niños menores de nueve años. En estos casos, las hormonas que provienen de la glándula hipófisis (ubicada en la base del cerebro) estimulan a los ovarios o a los testículos para fabricar hormonas sexuales.

“La pubertad precoz afecta a niñas y niños”, adelanta Analía Freire, pediatra y endocrinóloga infantil, médica de la División Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

“El primer cambio físico en las niñas es la aparición del crecimiento mamario o botón mamario, que puede ser unilateral. En los varones es el crecimiento de los testículos en un volumen mayor a 4 ml (mayor al de una aceituna). Estos cambios físicos se producen porque en la pubertad se comienzan a fabricar las hormonas femeninas o masculinas. Pero esas hormonas no solo cambian el cuerpo por fuera; también provocan el crecimiento del cuerpo y la maduración de los huesos”, explica Freire.

Desde el punto de vista físico, el “estirón” anticipado puede afectar el crecimiento posterior. Los niños y niñas con pubertad precoz pueden no alcanzar la estatura adulta que hubieran tenido en condiciones normales y quedar con talla pequeña.

Analía Freire añade que existe otro impacto: el psicológico. Pueden sentirse afectados por esa maduración física inapropiada para su edad que los hace distintos de sus pares. “Dificulta su adaptación social y puede generar angustia, vergüenza, timidez, que rechacen las actividades que suponga exponer sus cambios físicos”, dice la médica.

Qué sucede en Argentina

La pubertad precoz es un trastorno más frecuente en niñas que en varones, en una relación de 10 a 1.

“No hay datos locales -agrega la endocrinóloga infantil -. Sí existen datos de incidencia (nuevos casos anuales) en poblaciones similares. En Dinamarca, por ejemplo, la pubertad precoz se triplicó en los últimos 20 años. Actualmente, la incidencia en niñas se estima en 9 casos cada 10.000. En varones, no llega a 1 caso cada 10.000. Pero en grupos de niñas de primera y segunda generación de inmigrantes, la proporción ha trepado a 14 casos nuevos cada 10.000”.

En Argentina la pubertad precoz es considerada una “enfermedad poco frecuente” y su tratamiento no se encuentra incluido en el Programa Médico Obligatorio (PMO). Varias familias cuyos hijos enfrentan esta condición han reclamado al Estado su cobertura efectiva. Debido a la pandemia y el aumento de casos, un grupo de padres y madres de Argentina formaron un grupo a través de la red social Facebook en donde se intercambian opiniones e información.

Para llegar a un correcto diagnóstico de pubertad precoz es necesario realizar una batería de análisis. El primer paso es la evaluación de la historia médica del niño o la niña y su crecimiento a través del tiempo. Después, un examen físico completo, radiografía de la mano y la muñeca izquierda para evaluar la maduración de sus huesos. Luego, una ecografía pelviana en el caso de las niñas y exámenes de sangre para dosar hormonas. Por último, una resonancia magnética de cerebro, que determinará si existen anormalidades en la glándula pituitaria.

Cuándo y cómo tratarla

Stefano Stagi, endocrinológo pediatra del Hospital universitario Meyer de Firenze, Italia, y autor de la reciente investigación sobre pubertad precoz en Italia, advierte que “el pediatra generalista tiene un papel fundamental en la identificación de posibles señales del problema y en la comprensión de cuándo es necesario acudir a un especialista”. El objetivo, enfatiza, es reducir exámenes y visitas a especialistas, reservándolos solo para casos estrictamente necesarios.

“El tratamiento de la pubertad precoz es seguro, efectivo y reversible -explica Analía Freire-. La duración depende de la situación de cada niño o niña. Se aplican inyecciones intramusculares en el glúteo cada 4 o 12 semanas, o bien inyecciones subcutáneas cada 24 semanas. Para que el efecto del tratamiento sea óptimo es fundamental respetar el intervalo de aplicación que indica el médico”. La droga utilizada es la triptorelina

El objetivo es suprimir la producción de las hormonas que indujeron el inicio de los cambios físicos para que involucionen o desaparezcan. “Esto mejorará la adaptación psicosocial porque volverán a parecerse al de sus pares -explica la endocrinóloga-. La supresión de las hormonas también evitará la progresión de la maduración ósea. Se postergará el cierre de los cartílagos de crecimiento y preservará  el potencial genético de estatura. En el caso de las niñas, el tratamiento demorará la aparición de la menarca (primera menstruación) hasta una edad normal o adecuada”.

La contención y el acompañamiento de niños frente a la pubertad precoz en muy importante. “El médico suele ser quien brinda la primera explicación -dice Analía Freire-, y es conveniente que ambos padres estén en ese momento para retomar esa conversación en casa. Hay que adecuar las explicaciones al nivel de comprensión de los chicos, con conceptos claros y simples para que puedan entender lo que les pasa. Aconsejamos hacer anotaciones para consultar dudas con el médico; mantener un registro de crecimiento para ver cómo van evolucionando y que sepan que en todo momento estarán cuidados, y que todo saldrá bien”.

Por Gabriela Navarra @gabinavarra
REDACCIÓN PENSAR SALUD
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