Las amenazas a la reserva de agua mundial que es transfronteriza y ocupa superficie argentina

31 agosto, 2022

No muchos argentinos saben que a cientos de metros de profundidad, debajo del litoral argentino, se encuentra el acuífero Guaraní, una de las reservas de agua más grandes del mundo. Ocupa superficie de Argentina, pero se extiende también ampliamente por las superficies de Brasil, Paraguay y Uruguay.

Incluso confinado entre las rocas, el acuífero se encuentra bajo amenaza por varios motivos. Además, hay quienes postulan que podría ser privatizado por países industrializados o monopolizado por organismos internacionales ¿qué hay de cierto?

Reserva de agua argentina y transfronteriza

No es un gran río o lago subterráneo. El acuífero es un reservorio natural de agua dulce que funciona como una esponja gigante: el agua ocupa los poros, fisuras y grietas que hay entre las rocas del subsuelo hasta 1.500 metros de profundidad. El proceso de recarga es lento, pues el agua debe filtrarse por estos intersticios a razón de apenas milímetros por año. Así, en algunos sitios el agua del acuífero puede tener hasta 250 mil años de antigüedad.

Acumula 30 mil kilómetros cúbicos (km³) de agua, es casi el equivalente al consumo de agua anual de todos los habitantes del planeta. Es el tercer acuífero más grande del mundo. Pero solo 2.000 km³ son aprovechables.

Ocupa más de 1,1 millones de kilómetros cuadrados y su superficie coincide con la cuenca de los ríos Paraná y de la Plata, en los países de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

El extremo oeste puede situarse en la laguna Mar Chiquita en Córdoba. Al este llega hasta la ciudad de Bello Horizonte, Brasil. De norte a sur va de Brasilia hasta Buenos Aires. Sobre él hay 1.500 localidades y más de 25 millones de personas.

Acuífero Guaraní reserva de agua argentina

Mapa del acuífero Guaraní

Tiene una importancia ambiental clave, porque regula muchas fuentes de agua superficiales, como ríos y lagos donde habita una gran biodiversidad. Se desconoce si está conectado con los Esteros del Iberá.

Sobreexplotación del acuífero Guaraní

Un aspecto que pone en peligro al acuífero Guaraní es su sobreexplotación para obtener agua. Según los expertos, a futuro esta tendencia irá en aumento, porque los acuíferos se caracterizan por una capacidad de recarga muy baja.

“La recarga del Guaraní se realiza en los sectores aflorantes del acuífero de los cuatro países y es de solo 5 km³ por año”, explica Jorge Santa Cruz, doctor en ciencia naturales y excoordinador técnico del Proyecto Guaraní 2003-2009, de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El cambio climático ofrece un presente y futuro con inestabilidad en las fuentes superficiales de agua, con períodos de sequía más frecuentes e intensos. A la BBC Brasil, Ricardo Hirata, del Centro de Estudios de Agua Subterráneas de la Universidad de Sao Paulo, asegura que las reservas subterráneas pueden ser muy útiles en un escenario de gran irregularidad en el suministro de agua.

Las frecuentes crisis hídricas en Brasil han provocado que más ciudades aseguren el recurso con pozos que extraen agua del acuífero. Según la Agencia Nacional de Agua de Brasil, existen 150 mil pozos en el acuífero. Solo en el estado de Sao Paulo ya hay 15 millones de personas que se abastecen por esta vía. En Riberao Preto se extrae 13 veces más caudal que la posibilidad de recarga.

Paraguay también tiene pozos de extracción para agua potable. En Argentina el uso del agua es como fuente termal en establecimientos recreativos, como en Oberá, Misiones, y en Federación, Entre Ríos.

Más allá del uso para consumo humano, el agua del acuífero también tiene usos industriales y agrícolas.

Contaminación del acuífero Guaraní

Los acuíferos tiene zonas de afloramiento, donde el agua esta más a nivel de superficie, que funcionan como sitios de recarga. Esos sectores son los más vulnerables a la contaminación.

Alicia Eisenkolbl, experta en gestión ambiental y recursos hídricos de Paraguay, asegura que en los puntos de monitoreo se observa contaminación microbiológica en pozos de más de 300 metros de profundidad.

“El acuífero es altamente vulnerable a la contaminación con los productos fitosanitarios (fertilizantes y plaguicidas)”, indicó en una charla sobre el acuífero organizada por el Banco de Desarrollo para América Latina (CAF).

En Europa la contaminación de acuíferos con fertilizantes ya es una realidad. Hirata apunta: “No sabemos prácticamente nada sobre la contaminación de los acuíferos por la actividad agrícola en Brasil. Puede haber contaminación, pero faltan estudios sistemáticos que nos permitan generalizar si tenemos un problema mayor o no. La experiencia internacional nos demuestra que lo es”.

Para el investigador el mayor problema son las aguas residuales no tratadas (cloacas), aunque también se conocen casos de contaminación industrial con niveles elevados de elementos químicos como aluminio, bario y selenio.

Santa Cruz explica que en los sectores más profundos el agua del acuífero está muy protegida naturalmente. “La que se halla a mucha menor profundidad tienen mayor posibilidad de contaminarse. Inciden las actividades contaminantes en la superficie y las perforaciones no correctamente realizadas”, detalla.

Cómo el desmonte afecta el acuífero

Eisenkolbl apunta que el cambio de uso de suelo por desmonte puede estar afectando la recarga del acuífero. Es por eso que reclama más estudios. En la década de 1970 el 42% de la superficie del acuífero estaba cubierta de bosque. Ahora esa cifra es del 8%, según Santa Cruz.

Los bosques son grandes reguladores hídricos que permiten retener el agua de lluvia para que luego se infiltre en el subsuelo. Sin vegetación, el agua escurre rápidamente.

¿Vienen por el agua?

El mayor temor que circula sobre el acuífero Guaraní es la posibilidad de que países europeos, EE.UU. o China se apropien de este recurso. Los expertos coinciden en que esto es legalmente imposible en el marco de las constituciones y leyes de los cuatro países a los que pertenece el acuífero.

Sin embargo, desde algunos sectores apuntan a formas más sutiles de privatización. La historiadora Elsa Bruzzone, en su libro Las Guerras del Agua, asegura que la presencia de EE.UU. en la triple frontera (incluso con militares) y el apoyo de organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, CAF) para financiar proyectos vinculados al acuífero esconden en realidad su sed por el recurso hídrico del subsuelo de América del Sur.

Idas y vueltas con la gestión del acuífero Guaraní

El mayor proyecto para el estudio y posterior gestión transfronteriza del acuífero fue Proyecto Guaraní que inició en 2000 y finalizó en 2009 y que tuvo a Santa Cruz como protagonista. Fue implementado por la OEA y partió de la premisa de que, para gestionar, primero hay que conocer. Se realizaron estudios hidrogeológicos y socioeconómicos del acuífero.

En 2010 los cuatro países firmaron un acuerdo para la gestión transfronteriza. El acuerdo recién entró en vigor en 2020, tras la ratificación de Paraguay en 2019.

Desde 2019, el CAF está financiando la implementación de este acuerdo. La iniciativa busca ampliar la cooperación entre los países para obtener conocimiento científico sobre el acuífero, por ejemplo, con más y mejores pruebas de campo para integrar una red de monitoreo.

“La correcta gestión integrada del agua subterránea como bien público en todos los niveles de estado de cada país es una condición fundamental para evitar acciones espurias de cualquier origen y naturaleza, e incluso permitirán la explotación sustentable del acuífero Guaraní», asegura Santa Cruz.

Por Lucas Viano @LucasViano
REDACCIÓN PENSAR SALUD
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